domingo, 28 de febrero de 2016

Ernesto Cardenal “Francisco es mejor de como podríamos haberlo soñado”


El sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, reprendido por Juan Pablo II, siente que Bergoglio ha llevado a la Iglesia “la verdadera revolución”

Pregunta. ¿Se siente identificado con este Papa?
Respuesta. Claro que me siento identificado con este nuevo Papa que ha aparecido en la Iglesia y que encuentro mejor de cómo podríamos haberlo soñado. Es un papa que no quiere actuar como Papa, por eso ha escogido el título de obispo de Roma. No ha querido vivir en el Palacio Pontificio. Le gusta abrazar y que lo abracen. Está haciendo una verdadera revolución en el Vaticano, y eso es una revolución en la Iglesia y una revolución en el mundo.
Ernesto Cardenal habla del Papa Francisco I P. El Papa ha querido que su pontificado sea el de la misericordia, que su Iglesia deje de ser “egocéntrica” y sea capaz de salir a las periferias. Qué significado tiene para usted la palabra misericordia…
 R. La palabra misericordia usada por el Papa significa lo mismo que la palabra amor, es lo mismo que decir compasión, y de ahí viene la palabra “piadoso” que es una palabra devaluada. Piadoso es el que siente piedad y compasión. Mientras que el impío en la Biblia es el que no tiene piedad de los demás, no uno que no es religioso. En realidad la compasión es la que verdaderamente motiva al revolucionario. El Che Guevara, paisano del actual Papa, estaba lleno de compasión, pensaba que debía de sentirse como en la propia mejía la bofetada recibida por otro
 P. ¿Qué pensó cuando, en una de sus primeras intervenciones tras ser elegido pontífice, Jorge Mario Bergoglio dijo: “Cómo desearía una Iglesia pobre y para los pobres"?
 R. Me encanta que el Papa desee una Iglesia pobre y para los pobres. En un mundo de ricos y pobres como es el mundo desde hace diez mil años (no desde que hubo humanidad, sino desde que hubo civilización) el Dios de Jesús es el Dios de los pobres. Muy lindo lo que decía Santa Teresita del Niño Jesús: “Mientras más pobre seas más te amará Jesús”. Y ella lo decía en el sentido en ser pobre en virtudes, pobre en méritos y en cualquier otro sentido, lo contrario de cómo se suelen sentir los políticos.
 P. ¿Le sorprendió que la primera encíclica completa del Papa versara sobre ecología? ¿La ha leído? ¿Se siente de acuerdo con él?
 R. Me sorprendió agradablemente que el Papa hiciera esa encíclica. Yo estoy también haciendo una poesía con inspiración ecológica. Estoy muy de acuerdo con todo lo que él dice. Ahora la teología debe tener también preocupación ecológica. Y la mística.
 P. ¿Ve algo en el papa Francisco que le recuerde a Thomas Merton [un monje estadounidense que fue su padre espiritual]?
 R. Después de mi conversión a ser monje trapense, Thomas Merton fue el que me dio la formación espiritual, fue mi padre espiritual y ha sido una de las personas más importantes de la Iglesia de hoy. Me pareció muy bueno que el papa Francisco se lo mencionara a los norteamericanos en el Congreso de los Estados Unidos. Él fue uno de los reformadores de la Iglesia en sus escritos como el papa Francisco. Y una de las cosas en lo que más insistió Merton fue en el pluralismo religioso.
 P. A propósito de los ideales de Merton, Francisco ha modificado su viaje a México para encontrarse en La Habana con Kirill, el patriarca ruso. Es un hecho histórico por cuanto jamás un Papa de la Iglesia católica se había reunido con el líder de los ortodoxos rusos. También lo ha hecho con judíos, musulmanes… ¿Considera conveniente que las religiones se unan?
 R. El pluralismo religioso es que todas las religiones nos llevan a Dios y que todas las religiones son verdaderas. Y también toda religión es falsa, en el sentido en que en todas puede haber alguna falsedad. Pero la máxima verdad es que ninguna religión nos debe dividir. Y esto es lo que también nos enseña el Papa Francisco.
 P. ¿Sigue sintiéndose dentro de la Iglesia?
 R. Siempre he estado dentro de la Iglesia. Siempre sigo estándolo y ahora con más gusto con el Papa Francisco.
 P. ¿Le gustaría conocer a Francisco, sentir su voz…?
Ante la última pregunta, Ernesto Cardenal guarda silencio.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Laudato Si - La protección medioambiental vista desde los ojos del Papa Francisco

La nueva encíclica del Papa, dedicada a la protección del medio ambiente, que ha sido presentada este jueves 18 de junio busca sacudir las conciencias de «todos» e influir en la próxima Cumbre del Clima de París, que se celebra a final de año y persigue cerrar un acuerdo mundial que sustituya al Protocolo de Kioto.
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La presentación, que ha tenido lugar en el Aula Nueva del Sínodo, en el Vaticano, se produce después de que el documento fuera filtrado el pasado lunes por un semanario italiano. En este documento, que se ha convertido en la primera encíclica sobre ecología en la historia de la Iglesia, el Papa se enfrenta a las empresas petroleras y a los poderosos mercados financieros sin pelos en la legua, y pide a todos los ciudadanos del planetaun cambio de estilo de vida. No se trata solo de mitigar los desastres del cambio climático sino de impedir que «la tierra, nuestra casa, se transforme en un inmenso depósito de inmundicias». Estos son sus puntos clave:
1. Laudato si’, mi’ Signore » – « Alabado seas, mi Señor », cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos. (…) 2. Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable…
8. El Patriarca Bartolomé (…)se ha expresado repetidamente de una manera firme y estimulante, invitándonos a reconocer los pecados contra la creación: « Que los seres humanos destruyan la diversidad biológica en la creación divina; que los seres humanos degraden la integridad de la tierra y contribuyan al cambio climático, desnudando la tierra de sus bosques naturales o destruyendo sus zonas húmedas; que los seres humanos contaminen las aguas, el suelo, el aire. Todos estos son pecados ».
19. Después de un tiempo de confianza irracional en el progreso y en la capacidad humana, una parte de la sociedad está entrando en una etapa de mayor conciencia. (…) Hagamos un recorrido, que será ciertamente incompleto, por aquellas cuestiones que hoy nos provocan inquietud y que ya no podemos esconder debajo de la alfombra.
21. Hay que considerar también la contaminación producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos presentes en distintos ambientes. Se producen cientos de millones de toneladas de residuos por año, muchos de ellos no biodegradables: residuos domésticos y comerciales, residuos de demolición, residuos clínicos, electrónicos e industriales, residuos altamente tóxicos y radioactivos. La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería.
22. Estos problemas están íntimamente ligados a la cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura. Advirtamos, por ejemplo, que la mayor parte del papel que se produce se desperdicia y no se recicla.
23. El clima es un bien común, de todos y para todos. A nivel global, es un sistema complejo relacionado con muchas condiciones esenciales para la vida humana. Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. (…) Es verdad que hay otros factores (como el vulcanismo, las variaciones de la órbita y del eje de la Tierra o el ciclo solar), pero numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana. Al concentrarse en la atmósfera, impiden que el calor de los rayos solares reflejados por la tierra se disperse en el espacio.
26. Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas (…). Por eso se ha vuelto urgente e imperioso el desarrollo de políticas para que en los próximos años la emisión de anhídrido carbónico y de otros gases altamente contaminantes sea reducida drásticamente, por ejemplo, reemplazando la utilización de combustibles fósiles y desarrollando fuentes de energía renovable.
33. Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre. La inmensa mayoría se extinguen por razones que tienen que ver con alguna acción humana.
47. A esto se agregan las dinámicas de los medios del mundo digital que, cuando se convierten en omnipresentes, no favorecen el desarrollo de una capacidad de vivir sabiamente, de pensar en profundidad, de amar con generosidad. (…) La verdadera sabiduría, producto de la reflexión, del diálogo y del encuentro generoso entre las personas, no se consigue con una mera acumulación de datos que termina saturando y obnubilando, en una especie de contaminación mental. (…) Por eso no debería llamar la atención que, junto con la abrumadora oferta de estos productos, se desarrolle una profunda y melancólica insatisfacción en las relaciones interpersonales, o un dañino aislamiento.
54. Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional. El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos.
93. Hoy creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos. (…) El principio de la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes y, por tanto, el derecho universal a su uso es una « regla de oro » del comportamiento social y el « primer principio de todo el ordenamiento ético-social » (Juan Pablo II, Encíclica “Laborem exercens”, 1981).
104 (…) Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo.
109. El paradigma tecnocrático también tiende a ejercer su dominio sobre la economía y la política. La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la economía real. No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental.
113. Por otra parte, la gente ya no parece creer en un futuro feliz, no confía ciegamente en un mañana mejor a partir de las condiciones actuales del mundo y de las capacidades técnicas. Toma conciencia de que el avance de la ciencia y de la técnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia, y vislumbra que son otros los caminos fundamentales para un futuro feliz.
139. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza.
175. (…) El siglo XXI, mientras mantiene un sistema de gobernanza propio de épocas pasadas, es escenario de un debilitamiento de poder de los Estados nacionales, sobre todo porque la dimensión económico-financiera, de características transnacionales, tiende a predominar sobre la política. (…) Como afirmaba Benedicto XVI en la línea ya desarrollada por la doctrina social de la Iglesia, « para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios consiguientes, para lograr un oportuno desarme integral, la seguridad alimenticia y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial, como fue ya esbozada por mi Predecesor, Juan XXIII » (Encíclica “Caritas in veritate”, 2009).
189. La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. (…) Lasalvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que sólo podrá generar nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación. La crisis financiera de 2007-2008 era la ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia. Pero no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo.
211. Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente, comoevitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias. Todo esto es parte de una generosa y digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano. El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente, a partir de profundas motivaciones, puede ser un acto de amor que exprese nuestra propia dignidad.
220. Esta conversión ecológica supone diversas actitudes que se conjugan para movilizar un cuidado generoso y lleno de ternura. (…) También implicala amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal. Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres.
225. Por otro lado, ninguna persona puede madurar en una feliz sobriedad si no está en paz consigo mismo. Parte de una adecuada comprensión de la espiritualidad consiste en ampliar lo que entendemos por paz, que es mucho más que la ausencia de guerra. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque, auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida. La naturaleza está llena de palabras de amor, pero ¿cómo podremos escucharlas en medio del ruido constante, de la distracción permanente y ansiosa, o del culto a la apariencia? Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez laslleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente.
Referencias:

Francisco desconcierta a la derecha católica de Estados Unidos

Francisco desconcierta en Estados Unidos. Algunos conservadores describen sus ideas como propias de un coetáneo del peronismo y la teología de la liberación. Otros restan valor a sus intervenciones porque no es un político, sostiene: al Papa lo que es del Papa y el Rey lo que es del Rey. Y otros instan a entenderle, más allá del ruido mediático que, dicen, lo retrata como el izquierdista que no es. La encíclica sobre la ecología amplía la brecha entre Jorge Mario Bergoglio y un sector de la derecha católica.
Primero fueron sus críticas al capitalismo sin freno y a las desigualdades crecientes. Después, sus palabras de comprensión hacia los homosexuales: “¿Quién soy yo para juzgarlos?" Y ahora, la primera encíclica, en la que el Papa señala a las grandes empresas y a los Gobiernos por el cambio climático, un documento que indirectamente descalifica las ambigüedades de buena parte de los líderes de la derecha estadounidense —también los católicos— sobre el calentamiento del planeta.
Los encontronazos entre los católicos conservadores de EE UU y su jefe espiritual se han sucedido desde que el cónclave vaticano eligió al argentino Bergoglio en 2013. El último episodio tiene un significado especial por dos motivos.
Primero, por el enorme calado espiritual y teológico del documento. Y segundo —y en un ámbito más terrenal— porque la encícla publicada ayer coincide con los primeros compases de una campaña electoral con un nutrido grupo de candidatos republicanos que niega o pone en duda el consenso científico sobre las causas humanas del cambio climático.
Hay cinco católicos entre los aspirantes a la nominación republicana para las elecciones presidenciales de 2016. Dos de ellos figuran entre los favoritos: Jeb Bush, convertido al catolicismo de adulto, y Marco Rubio, católico practicante, mormón en su infancia, y de nuevo católico pero asiduo durante años de una megaiglesia protestante. Rubio no se ha proununciado sobre la encíclica. Bush, hermano e hijo de presidente y rostro del ala pragmática del Partido Republicano, sí.
El miércoles, en Iowa, Bush matizó las críticas del día anterior al texto del Papa y pidió buscar soluciones para el cambio climático sin dañar la economía. “Espero que mi cura no me reprenda por decir esto, pero mis obispos o mis cardenales o mi papa no me dictan la política económica”, había dicho el martes en New Hampshire, donde hacía campaña.
En un país fundado en la separación de la iglesia y el estado, las palabras de Bush no suenan tan extrañas. Recuerdan a las que pronunció John F. Kennedy, el único presidente católico de EE UU, en un discurso durante la campaña electoral de 1960: “Creo en una América (…) en la que ningún cargo oficial requiere o acepta instrucciones del Papa sobre la política pública”.
Un argumento que se escucha en ámbito católicos conservadores es que, en materia económica, la competencia del Vaticano es cuestionable. El pontífice no es economista. ¿Por qué los políticos católicos deberían escuchar sus consejos?
El argumento se aplica al cambio climático: “Creo que nos iría mejor si dejáramos que los científicos se ocuparan de la ciencia”, dijo el aspirante presidencial Rick Santorum, también católico. Otro argumento, un punto condescendiente: hay que relativizar los argumentos del Bergoglio y entenderlos en el contexto de Argentina y de la América Latina populista e ideologizada en la que creció.
Referencias:

sábado, 14 de noviembre de 2015

No Juzgar a los demás ( Papa Francisco )

Con motivo de la apertura del Sinodo de la Familia, el Papa Francisco afirmó que la Iglesia debe «vivir su misión en caridad, que no señala con el dedo para juzgar a los demás, sino que –fiel a su naturaleza como madre- se siente en el deber de buscar y curar a las parejas heridas con el aceite de la acogida y de la misericordia».
pablo (7)La misión de la Iglesia es ser «hospital de campaña» para los heridos en el frente, recordando lo que Jesús afirmó: «No tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores».
Y lo subrayó con unas palabras de san Juan Pablo II en 1978: «El error y el mal deben ser condenados y combatidos constantemente; pero el hombre que cae o se equivoca debe ser comprendido y amado.
El camino hacia el suicidio de la Iglesia sería precisamente el odio al pecador. No sólo porque existe para él, sino también porque cada uno de sus miembros lo es, como ha recordado tantas veces el Papa.
Por eso, Francisco insistió en que «la Iglesia debe buscarlo, acogerlo y acompañarlo, porque una Iglesia con las puertas cerradas se traiciona a si misma y a su misión; y en vez de ser puente se convierte en barrera».
Es el punto de equilibrio entre las dos posturas extremas que se han hecho notar en las semanas previas al Sínodo: la de quienes detestan a los pecadores y les tratan con actitud hostil, y la de quienes desean que la Iglesia declare que todo está bien, eliminando de ese modo el concepto de pecador. 
Pero la Iglesia existe para recordar que Dios perdona los pecados, y para renovar ese perdón.
Referencia: