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domingo, 8 de julio de 2018

La reforma de la Curia

La Providencia y la infalibilidad papal viajan en estos tiempos líquidos a través de WhatsApp, Telegram o SMS. En ocasiones, para los menos diestros, el mensaje incluso puede llegar a través de las ondas y la señal de televisión. Así es como se enteraron de la noticias varios de los 14 nuevos cardenales consultados que el papa Francisco creará este jueves en su quinto Consistorio. Una celebración con la que se acerca al ecuador de la mayoría de purpurados electores nombrados en su pontificado y que permite establecer algunas tendencias con la vista puesta en un hipotético Cónclave del que saldrá su sucesor. La línea está clara: se reduce el peso de Europa, crecen las periferias -sociales y geográficas- y hay una notable insistencia para aumentar la presencia de España, menos representada en etapas anteriores. Un colegio cardenalicio hecho ya muy a la medida de Francisco.



Francisco acelera la formación de colegio cardenalicio a su medida El Papa nombrará 14 nuevos cardenales, entre ellos, dos españoles
La lucha por el poder en la Iglesia
“El peligro en tiempos de crisis es buscar un salvador que nos devuelva la identidad y nos defienda con muros”

Hoy prácticamente la mayoría de Príncipes de la Iglesia que podrán votar en el siguiente Cónclave -solo se produciría si el actual Papa falleciese o renunciase- han sido nombrados por el propio Pontífice: son ya 59 de los 125 purpurados del Colegio (no hay un límite establecido para el total, aunque Pablo VI estableció uno oritentativo de 120). Si se suman los tres mayores de 80 años que recibirán hoy el capelo y el anillo cardenalicio serán 74 los creados por Francisco en estos cinco años. Un proceso que influye notablemente en la identidad geográfica y social de la Iglesia, aunque también en la elección del siguiente Pontífice. Pero nunca es definitivo. De hecho, 113 de los purpurados que eligieron a Joseph Ratzinger el 18 de abril de 2005 habían sido creados por Juan Pablo II durante sus 26 años y medio de papado. Todo hacía pensar que el elegido sería uno de ellos. Sin embargo, la Divina Providencia dictaminó que fuera uno de los dos únicos que había creado Pablo VI.

La reciente mayoría —más de la mitad del colegio— invita a pensar en la irreversibilidad de algunas de las líneas abiertas por este Papa y en la influencia que puede tener su Pontificado en el futuro. “Lo que no tiene vuelta atrás es la mayoría construida de cardenales no europeos. Eso ya había sido manifestado con sus antecesores, pero con él es estable y va aumentando”, señala Giovanni Maria Vian, director de L’Osservatore Romano y experto en historia de la Iglesia. El equilibrio entre continentes se mantiene a través de una profundización en la atención a las periféricas geográficas. Aunque los cardenales europeos en un posible cónclave seguirían siendo la mayoría, al pasar de 47 a 53, con Francisco, por ejemplo, los del continente americano ya son 35 (17 de Norteamérica, 5 de Centroamérica y 13 de Sudamérica). Los de África pasan de 15 a 17; de Asia pasan de 14 a 16 y de Oceanía siguen siendo 4. En esta ocasión los nombramientos alcanzan a España, Irak, Japón, Madagascar o Perú.

 Francisco acelera la formación de colegio cardenalicio a su medidapulsa en la foto
Pero los datos también permiten dibujar algunas de las ideas que tiene en la cabeza el Papa. España, por ejemplo, cobra una especial importancia siendo el único país que ha tenido en cada uno de los cinco consistorios que ha realizado Francisco desde su nombramiento, al menos, a un cardenal: Fernando Sebastián, Ricardo Blázquez, Carlos Osoro, Juan José Omella. Ahora se suman dos más. Uno elector, Luis Ladaria (prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe) y el claretiano Aquilino Bocos (al tener más de 80 años no participará en el siguiente Cónclave). Y eso sí es algo sin precedentes. “El Papa tiene mucha relación con España. Conoce muy bien el catolicismo español. Le tiene estima y está valorando personas y líneas algo olvidadas en los últimos decenios. Reconoce el valor cristiano y su testimonio en el interior del catolicismo español con una cara dialogante y abierta. No tanto por la sede, como por el que está en esa sede. Los perfiles importan mucho”, señala Vian.

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Luis Ladaria S.J.
Uno de ellos es Luis Ladaria (Manacor, 1944), jesuíta como Francisco y figura clave en el organigrama vaticano: es el español de mayor rango en la curia. Custodio de la ortodoxia de la doctrina (antiguamente se llamaba Santo Oficio o Santa Inquisición) y competente en la materia de asuntos delicados como la reciente confirmación de la ordenación de mujeres como sacerdotes o los abusos a menores, su ascenso entra dentro de la lógica vaticana. Quien ocupa ese cargo —Benedicto XVI lo hizo durante 24 años y su predecesor, el cardenal Gerhard Müller, no fue renovado tras cinco años de resistencias a los cambios y a las sugerencias de la comisión que trata de prevenir los casos de abusos a menores— siempre lleva la birreta roja.

El miércoles por la tarde, Ladaria atiende a este periódico y repasa los últimos acontecimientos en la lucha contra la pederastia en la Iglesia. El cambio de rumbo en Chile —los obispos del país han presentado en masa su renuncia por los escándalos— o la condena a cinco años de cárcel a un exnuncio por posesión de pornografía infantil representan un cambio sustancial respecto a un pasado muy próximo. “Hubo un tiempo en que se tendía a cubrir. No solo la Iglesia, sino la sociedad. Pero los tiempos han cambiado mucho y hoy ya no puede ser. Eso es favorecer que los abusos continúen. Y el hecho de que se trate y se castigue debidamente a quien comete este crimen nos interesa mucho para la prevención. Ya no se quiere ni se va a cubrir, porque no sirve para nada. Y además no sería cristiano”.

El otro español que pasará hoy a ser cardenal, el sexto en la era de Francisco, será Aquilino Bocos (Canillas de Esgueva, 1938). Se enteró de su nombramiento el día de Pentecostés viendo la televisión cuando ni siquiera era Obispo, algo insólito desde hace tiempo. A sus 80 años ya no tiene derecho a participar en el próximo Cónclave, su creación es un reconocimiento a una trayectoria donde, entre otras cosas, ha podido mantener una estrecha relación con Francisco. Interrogado acerca de la agresiva oposición que permanece en algunos sectores de la curia y de la Iglesia al actual Pontífice, Bocos da su opinión sobre ese fenómeno. “No conozco personalmente a nadie de los que lo hacen. Pero esa gente debe leer y estudiar más al Papa. Luego, que sean coherentes. No les pido más. Porque este Papa está transmitiendo un mensaje evangélico nítido, y eso es un don especial que recibe la Iglesia. Cada época tiene un Pontífice distinto y este es el que Dios nos ha dado en este tiempo”. Al siguiente, lo elegirá un colegio de purpurados configurado, cada vez más, por Jorge Mario Bergoglio.

La hora del papa Francisco

El pontificado del papa Francisco atraviesa una fase decisiva. Después de cinco años y medio intensos, algunas de sus grandes reformas han encallado o se encuentran despegando. La transformación económica, la estrategia de comunicación del Vaticano, la lucha contra los abusos o la reformulación de la curia han dado resultados dispares. La euforia inicial ha remitido, y también parte del eco mediático. Pronto tocará renovar el impulso reformista con nombramientos de cargos relevantes aún pendientes en la Secretaría de Estado, en el Consejo de Asesores (C9) y en puestos estratégicos del área económica. En junio ha proseguido la acelerada configuración de un colegio cardenalicio cada vez más a su medida, donde los purpurados que ha nombrado ya superan al resto. Pero las voces críticas no cesan. Son sectores conservadores. Pocos y muy localizados, principalmente en el área estadounidense, señalan fuentes de su entorno. “Ahí la derecha está organizada y tiene dinero”, apunta un veterano cardenal. Son voces persistentes, agresivas y, según alguna de la media docena larga de fuentes consultadas, ya piensan en el sustituto de Francisco.

A veces da la sensación de que el Papa cuenta con más apoyo fuera de la Iglesia que dentro

El ala ultra entra a matar. Considera que Bergoglio, de 81 años, no ha actuado hasta ahora como corresponde a un Pontífice. El periódico conservador Il Tempo tituló la semana pasada a cinco columnas y con gran entusiasmo tipográfico: “Habemus Papa”. Una ironía surgida de un discurso en el que el actual jefe de la Iglesia comparó el aborto por causas médicas (malformaciones, enfermedades…) con las prácticas nazis para conservar la pureza de la raza. En el mismo sermón, subrayó también que una familia la forman solo un hombre y una mujer, algo que tranquilizó a la curva más exaltada de la Iglesia. Como si un Papa pudiera decir lo contrario. “Es el jefe de la Iglesia católica, no de una organización progresista. En temas sociales es abierto, pero doctrinalmente es tan conservador o más que Benedicto XVI. Quien piense que puede aprobar el aborto o los matrimonios de personas del mismo sexo está muy equivocado. Esa, desde luego, no será su herencia”, señala un miembro de la curia que despacha con él.

Francisco absorbe la presión y no suele transmitirla. Pero siempre que tiene ocasión de dar un discurso ante la curia —y ya van cinco— se queja de los chismorreos, de la falta de lealtad. De “la desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos”, dijo estas navidades en el tradicional discurso a sus empleados. En los últimos meses ha visto incluso como le acusaban de hereje. “Esas críticas tocan a su corazón. Nunca hemos tenido en la Iglesia una revuelta tan fuerte de los conservadores contra el Papa. Este frente tradicionalmente ha estado de parte del Pontífice y lo que ocurre con Francisco es insólito. Es difícil entender que pasen de adorar a Benedicto XVI a comportarse así con Francisco”, señala un consejero. La corriente reaccionaria está encabezada por el cardenal Raymond Burke, y espera que este pontificado pase a la historia como una mera anécdota. Pero será en los próximos tiempos cuando quede clara la dimensión de su legado, dentro y también fuera de la Iglesia.

La misión política de los últimos Papas ha variado. El polaco Karol Woytila fue el Pontífice que ayudó a derribar el muro entre este y oeste. Y el actual —el primero en 13 siglos que no viene de Europa— busca derribar la barrera invisible entre el sur y el norte. Lo intenta con la defensa de las migraciones —matizada últimamente cuando señala que solo deben llegar los que puedan ser acogidos— en actos como la misa en San Pedro del pasado viernes para celebrar el quinto aniversario del viaje a Lampedusa; la ecología, a la que dedicó una encíclica o la pobreza. Puede verse en todos sus gestos y en los nombramientos de la cúpula eclesial. Uno de los últimos cardenales, por ejemplo, es Konrad Krajewski, jefe de la oficina de limosnas. Un hombre alejado de la arrogancia principesca que solía otorgar el anillo y el capelo rojo y que conoce de memoria el nombre de todas las personas sin hogar que viven alrededor del Vaticano y de la estación de Termini. Todo esto será sin duda parte de la huella de Francisco, que ha calado también en el mundo laico, donde se aprecia más el impacto social de su obra. Porque a veces da la sensación de que cuenta con más apoyo fuera de la Iglesia que dentro, donde quienes esperaban mayores reformas se impacientan y las luchas de poder han embarrado áreas cruciales como la económica.

La corriente reaccionaria está encabezada por el cardenal Raymond Burke, y espera que este pontificado pase a la historia como una mera anécdota

Las finanzas y el cielo siempre se llevaron mal. Pero después de años de caos, el Vaticano ha homologado sus reglas y controles a las del resto de países. “Moneyval [el organismo europeo que vigila el blanqueo de capitales] lo certifica”, señalan fuentes de la Santa Sede expertas en esta área. El Banco Vaticano (IOR), que gestiona alrededor de 5.700 millones de euros, ha cerrado más de 5.000 cuentas sospechosas desde 2013. Se ha reducido el déficit y hay nuevos órganos de inspección. Los banqueros ahora expían sus pecados en los tribunales y no colgados de un puente. Prueba de ello es el juicio por blanqueo de capitales y malversación de fondos al expresidente del IOR, Angelo Caloia, celebrado esta semana. Pero han sido despedidos auditores generales en circunstancias extrañas (espionaje, denuncias de coacción e insinuaciones de corrupción), y cada vez que se contrata a alguien para poner orden, acaba trasquilado. El jefe de todo esto era el cardenal australiano, George Pell. Una suerte de superministro de finanzas que se encuentra desde hace un año en su país a la espera de juicio por encubrimiento de abusos a menores. Nadie le ha sustituido.

Francisco decidió confiar en Pell pese a las sombras que le acompañaban desde Ballarat, su pequeño pueblo natal, donde se produjeron centenares de abusos sexuales mientras él era sacerdote. Muchos opinan que su ausencia del Vaticano este año ha sido buena. “Había una guerra entre él y el cardenal Calcagno [expresidente del organismo que gestiona el importante patrimonio de la Santa Sede: 3724 unidades inmobiliarias por valor de unos 2.700 millones]. Demasiados hombres luchando por sus territorios, por cada centímetro de poder e influencia...”, señala un asesor. Lo que nadie comprende es porque no se ha nombrado a un sustituto. “No es un buen mensaje”, insiste esta persona, escéptica ante la posibilidad de que Pell haya presentado su renuncia al Papa, pese a que su negativa a hacerlo compromete gravemente la línea de tolerancia cero con los abusos, algo crucial para el pontificado.

El viaje a Chile del pasado enero, un peregrinaje supuestamente tranquilo, se convirtió en una embarazosa tormenta. Una periodista preguntó al Papa por los casos de abusos a menores de un sacerdote chileno y el encubrimiento del caso por parte del obispo Juan Barros. “No deberían haberle dejado expuesto a esa situación”, señala un empleado vaticano. Francisco escuchó la pregunta y respondió airado que eran “calumnias” y que no había pruebas. Decidió él. “Es su estilo. Sigue algunas cosas muy de cerca. Y si le preguntan responde. Pero tiene mucha popularidad”, señala un importante miembro de la curia. Poco después, asumió el error, pidió disculpas, encargó una gran investigación y dio un volantazo tremendo que terminó con una invitación a las víctimas ofendidas en Chile a Santa Marta, y una histórica limpia entre los obispos chilenos, que presentaron su dimisión en bloque. Aquello fue un punto de inflexión.

A su llegada Francisco anunció que continuaría con la política de tolerancia cero con los abusos sexuales iniciada por Benedicto XVI. Creó una comisión pontificia para prevenir estos casos. Pero las dos víctimas que incluyó en el nuevo aparato de prevención abandonaron la comisión dando un portazo y denunciando la obstaculización sistemática de sus propuestas. Especialmente desde la Congregación para la Doctrina de la Fe que entonces dirigía el cardenal Gerhard Müller, como señaló Marie Collins, máxima experta en la materia y ex miembro de la comisión del Vaticano. El purpurado alemán no fue renovado. “El Papa ha mostrado buena disposición en asuntos concretos, pero no ha hecho cambios estructurales determinantes que puedan mantenerse después de él. Cuando llegue otro Pontífice, con otra actitud, podría retrocederse. Esos cambios estructurales serían lo único que garantizaría la seguridad de los niños en el futuro. En Chile ha actuado bien, pero esto debería extenderse a toda la Iglesia y que no se trate de casos aislados”, apunta Collins al teléfono.

Después de años de caos financiero, el Vaticano ha homologado sus reglas y controles a las del resto de países

Una vez le preguntaron a Juan Pablo II cuánta gente trabajaba en el Vaticano. Y el polaco, papa durante 27 años, respondió irónicamente: “Más o menos, la mitad...”. La realidad es que son unos 4.800. Una pesada estructura que requería una transformación. Ha habido nombramientos de mujeres, se ha reducido el número de dicasterios (ministerios del Vaticano), la estrctura es más horizonatal. Y más allá de que se espere una nueva Constitución Apostólica de la curia o la certificación de un histórico deshielo de las relaciones diplomáticas con China que (según fuentes conocedoras del tema, podría llegar en 2019) hay cuórum en que Francisco ha acometido una reforma de las formas. “Es 100% jesuita. Entiende el Pontificado como una misión, como si fuera su diócesis”, señalan fuentes del Vaticano. Y habrá cambios tangibles emprendidos por Francisco difíciles de deshacer, como el traslado de la residencia del Papa a Santa Marta, un movimiento para alejarse del enclaustramiento autorreferencial del Palacio Apostólico. Un gesto que tiene su reflejo también en el empeño por la apertura ecuménica a otras religiones. Pero lo que suceda en el próximo cónclave determinará si otros giros son definitivos.

El jueves 28 de junio, Francisco creó a 14 nuevos purpurados: 11 son menores de 80 años y tendrán voz y voto para elegir al siguiente Pontífice. Los cardenales electores nombrados por él (59) ya son mayoría respecto a los que quedan de Juan Pablo II (19) y de Benedicto XVI (47). Aunque el avance en el control del colegio no garantiza nada (Benedicto XVI era uno de los dos únicos cardenales que no había creado Juan Pablo II cuando le sustituyó), ahora el órgano de decisión –con 125 cardenales, 5 más del límite orientativo fijado por Pablo VI- tiene una composición más heterogénea y periférica. Hay purpurados de cinco continentes y 83 países y una gran parte, prácticamente no se conoce entre sí. Algunos, como el japonés Thomas Aquinas Manyo, ni siquiera hablan un idioma, aparte del latín, que les permita relacionarse con sus colegas cuando toque entrar en la capilla Sixtina, garabatear un nombre en el trozo de papel y ensartarlo en una cuerda.

Las dinámicas y la influencia dentro del cónclave estarán más fragmentadas de ahora en adelante. Los posibles lobbies o presiones se diluirán con la multiplicidad de nacionalides y sensibilidades. En los sanedrines vaticanos siempre hay quinielas y muchos se empeñan en que toca volver a un italiano. Pero los últimos nombramientos no señalan en esa dirección. “Es posible que el próximo Papa sea de nuevo americano o hispanohablante”, señala un veterano alto cargo, con lo que se representaría a alrededor del 40% de católicos. Se habla incluso de un español: el cardenal Juan José Omella. “Lo he hecho muy bien y es el hombre de confianza del Papa en España, una iglesia que aprecia y entiende”, insiste esta fuente.

España es el único país que ha aportado un cardenal en cada uno de los cinco Consistorios celebrados por Francisco (en el último dos: Luis Ladaria, prefecto de la crucial Congregación para la Doctrina de la Fe, y el claretiano Aqulino Bocos). Pero para que se celebre un cónclave, la sede de Pedro debería quedar vacante. Francisco ha dado a entender que seguirá los pasos de Benedicto XVI —que renunció el 11 de febrero de 2013 en medio de una tormenta de escándalos— y se apartará cuando no se sienta con fuerzas. “No pasan los años en vano. Y tiene una salud que no es de roble. Pero es firme, metódico, laborioso, se levanta muy pronto y muy reconcentrado”, subrayaba el cardenal Bocos a este periódico un día antes de su nombramiento. Una renuncia, a corto plazo, no parece probable, apuntan los expertos. Entre otras cosas, porque se crearía la situación más extraña de la historia de la Iglesia: tres papas conviviendo a pocos metros. Y con dos, ya fue un reto.

El día en que se celebró el consistorio, dio la vuelta al mundo la foto de la visita de Francisco a su predecesor para que bendijese a los nuevos cardenales. “El Papa falso besa el anillo del real”, tituló una web. La realidad es que la convivencia entre ambos, un hecho insólito que podía haber sido incómodo, ha resultado excepcional. Por eso el Papa Francisco, cuenta uno interlocutor, se disgustó tanto en marzo cuando el prefecto de la Secretaría de Comunicación, monseñor Dario Viganò, publicó una carta privada que le había mandado Ratzinger. En la misiva defendía a Francisco de las críticas por una supuesta falta de preparación teológica, pero se ocultó un pequeño tirón de orejas. El escándalo fue mayúsculo y Viganò terminó cesado en plena reforma del área de comunicación vaticana. El giro en la estrategia de comunicación había sido presentado por todo lo alto con gigantes vallas publicitarias en la Piazza Navona con la foto del Papa: la mejor marca hoy de la Iglesia católica.

Francisco ha sido la reacción audaz y fulgurante de la Iglesia al descomunal desprestigio que atravesó. A los vientos de cambio que soplaban en el mundo. La Divina Providencia entendió lo que estaba en juego. Todo debía ser nuevo. El primer papa jesuita, el primero americano, también el que inauguró el uso de ese nombre y el primero que convivió con otro hombre que vestía igual. ¿La Iglesia después de Francisco? Un cardenal que participará en el próximo cónclave lo explica así: “Hay cambios, una nueva atmósfera, la curia es más abierta. Pero no está claro qué pasará con un nuevo Papa. La clave está en la gente y en la mentalidad. Hemos visto también gritos, discusiones, decepciones. Debemos esperar, pensar a largo plazo”. Una medida capaz solo de determinar un pontificado.

lunes, 10 de octubre de 2016

Francisco renueva el Cónclave con cardenales de perfiles heroicos y universales

La tercera «hornada» de cardenales del Papa Francisco confirma un perfil de purpurado que enlaza, de modo refrescante, con los primeros tiempos del cristianismo. No cuenta la categoría de la diócesis, la nacionalidad ni la carrera –criterios que los italianos utilizaban para crear sus cordadas-, sino la valía personal.
Cardenales entrando a la capilla Sixtina, durante la elección del Papa Francisco
Los nuevos cardenales de Francisco responden al perfil de los primeros apóstoles, incluyendo un abanico de héroes y mártires, y a los criterios de universalidad y ejemplaridad. Entre los 13 nuevos cardenales electores figuran cuatro arzobispos muy valiosos de lugares remotos como Isla Mauricio, Papúa-Nueva Guinea, Bangla Desh o la República Centroafricana, que jamás hubieran hecho carrera eclesiástica en un sistema lastrado por más de un siglo de maniobras envolventes italianas.
Entre ellos destaca Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Bangui, uno de los «tres santos de Bangui», según el diario «Le Monde». Son el arzobispo católico, el pastor evangélico y el imán jefe, que han recorrido el mundo explicando que la guerra en la República Centroafricana no era un conflicto entre musulmanes y cristianos sino una operación desencadenada por Chad, los intereses del petróleo y los diamantes.

Cuentan las personas

Si los arzobispos de lugares remotos confirman la universalidad de la Iglesia y la atención a las «periferias», los tres arzobispos de ciudades importantes como Madrid, Bruselas y Chicago, subrayan que lo decisivo es la persona, más que el tamaño de la ciudad. La lista anunciada ayer por el Papa confirma el adiós definitivo al concepto de «sedes cardenalicias», utilizada por los italianos para dar el salto al cardenalato desde ciudades como Florencia, Bolonia o Venecia, que fueron importantes en la vida de la Iglesia pero ya no lo son.
El único italiano entre los nuevos cardenales es el nuncio en Damasco, Mario Zenari, que ha sido escogido por estar al servicio «de la amada y martirizada Siria». Es un gesto muy elocuente nombrar cardenal a un nuncio que va a continuar en su país de destino».

Un sacerdote albanés

Pero el gesto más emocionante de esta hornada ha sido el nombramiento como cardenal de un sacerdote albanés, Ernest Simoni Troshani, que pasó 27 años condenado a trabajos forzados en una cantera y en las minas de Spac, un nombre que produce escalofríos a quienes conocieron la tiranía comunista de Enver Hox.
Don Ernesto había sido uno de los fieles albaneses escogidos para hablar ante el Papa en el encuentro con los católicos de Tirana durante el viaje de 2014. Relató su caso prácticamente en tercera persona, casi como si no fuese él quien celebraba la misa de memoria en latín y daba la comunión a otros prisioneros. Pero era un testimonio ejemplar de valentía y ausencia total de odio a sus perseguidores.
Al final, el sacerdote de 86 años se arrodilló ante el Papa. Francisco lo levantó, le abrazó y le besó las manos mientras lloraba y se secaba disimuladamente las lágrimas para que nadie lo notase.
Ahora le impone la birreta púrpura. Como tiene más de 80 años, no puede entrar en cónclave ni ejercer ningún cargo de gobierno en la Curia vaticana. Pero hace algo más importante. Dar ejemplo de caridad y recordar el perfil heroico de los primeros cristianos.

http://www.abc.es/sociedad/abci-francisco-renueva-conclave-cardenales-perfiles-heroicos-y-universales-201610092108_noticia.html

domingo, 28 de febrero de 2016

Ernesto Cardenal “Francisco es mejor de como podríamos haberlo soñado”


El sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, reprendido por Juan Pablo II, siente que Bergoglio ha llevado a la Iglesia “la verdadera revolución”

Pregunta. ¿Se siente identificado con este Papa?
Respuesta. Claro que me siento identificado con este nuevo Papa que ha aparecido en la Iglesia y que encuentro mejor de cómo podríamos haberlo soñado. Es un papa que no quiere actuar como Papa, por eso ha escogido el título de obispo de Roma. No ha querido vivir en el Palacio Pontificio. Le gusta abrazar y que lo abracen. Está haciendo una verdadera revolución en el Vaticano, y eso es una revolución en la Iglesia y una revolución en el mundo.
Ernesto Cardenal habla del Papa Francisco I P. El Papa ha querido que su pontificado sea el de la misericordia, que su Iglesia deje de ser “egocéntrica” y sea capaz de salir a las periferias. Qué significado tiene para usted la palabra misericordia…
 R. La palabra misericordia usada por el Papa significa lo mismo que la palabra amor, es lo mismo que decir compasión, y de ahí viene la palabra “piadoso” que es una palabra devaluada. Piadoso es el que siente piedad y compasión. Mientras que el impío en la Biblia es el que no tiene piedad de los demás, no uno que no es religioso. En realidad la compasión es la que verdaderamente motiva al revolucionario. El Che Guevara, paisano del actual Papa, estaba lleno de compasión, pensaba que debía de sentirse como en la propia mejía la bofetada recibida por otro
 P. ¿Qué pensó cuando, en una de sus primeras intervenciones tras ser elegido pontífice, Jorge Mario Bergoglio dijo: “Cómo desearía una Iglesia pobre y para los pobres"?
 R. Me encanta que el Papa desee una Iglesia pobre y para los pobres. En un mundo de ricos y pobres como es el mundo desde hace diez mil años (no desde que hubo humanidad, sino desde que hubo civilización) el Dios de Jesús es el Dios de los pobres. Muy lindo lo que decía Santa Teresita del Niño Jesús: “Mientras más pobre seas más te amará Jesús”. Y ella lo decía en el sentido en ser pobre en virtudes, pobre en méritos y en cualquier otro sentido, lo contrario de cómo se suelen sentir los políticos.
 P. ¿Le sorprendió que la primera encíclica completa del Papa versara sobre ecología? ¿La ha leído? ¿Se siente de acuerdo con él?
 R. Me sorprendió agradablemente que el Papa hiciera esa encíclica. Yo estoy también haciendo una poesía con inspiración ecológica. Estoy muy de acuerdo con todo lo que él dice. Ahora la teología debe tener también preocupación ecológica. Y la mística.
 P. ¿Ve algo en el papa Francisco que le recuerde a Thomas Merton [un monje estadounidense que fue su padre espiritual]?
 R. Después de mi conversión a ser monje trapense, Thomas Merton fue el que me dio la formación espiritual, fue mi padre espiritual y ha sido una de las personas más importantes de la Iglesia de hoy. Me pareció muy bueno que el papa Francisco se lo mencionara a los norteamericanos en el Congreso de los Estados Unidos. Él fue uno de los reformadores de la Iglesia en sus escritos como el papa Francisco. Y una de las cosas en lo que más insistió Merton fue en el pluralismo religioso.
 P. A propósito de los ideales de Merton, Francisco ha modificado su viaje a México para encontrarse en La Habana con Kirill, el patriarca ruso. Es un hecho histórico por cuanto jamás un Papa de la Iglesia católica se había reunido con el líder de los ortodoxos rusos. También lo ha hecho con judíos, musulmanes… ¿Considera conveniente que las religiones se unan?
 R. El pluralismo religioso es que todas las religiones nos llevan a Dios y que todas las religiones son verdaderas. Y también toda religión es falsa, en el sentido en que en todas puede haber alguna falsedad. Pero la máxima verdad es que ninguna religión nos debe dividir. Y esto es lo que también nos enseña el Papa Francisco.
 P. ¿Sigue sintiéndose dentro de la Iglesia?
 R. Siempre he estado dentro de la Iglesia. Siempre sigo estándolo y ahora con más gusto con el Papa Francisco.
 P. ¿Le gustaría conocer a Francisco, sentir su voz…?
Ante la última pregunta, Ernesto Cardenal guarda silencio.

domingo, 15 de marzo de 2015

Los lobos regresan al Vaticano

Los lobos del Vaticano, aquellos sectores poderosos de la Curia que acosaron a Benedicto XVI hasta lograr su renuncia en febrero de 2013, han regresado. Desde entonces habían permanecido agazapados, contemplando no sin cierto disgusto los intentos de apertura de Francisco hacia las nuevas familias o ese discurso social suyo, tan poco académico, que ha logrado recuperar la confianza de muchos católicos en su Iglesia y la mirada hacia Roma de los principales líderes mundiales. Pero ahora, justo cuando Jorge Mario Bergoglio pretende arrojar luz de una vez por todas sobre las finanzas vaticanas —aprobando severas leyes internas de transparencia y negociando con el Gobierno italiano el fin del Vaticano como paraíso fiscal—, aquellos lobos del poder y el dinero están intentando evitarlo con las mismas armas que usaron contra Joseph Ratzinger: la filtración de documentos envenenados para sembrar la duda y la división entre el Papa y sus ayudantes.

Si, como ya denunció L’Osservatore RomanoBenedicto XVI era “un pastor rodeado por lobos”, Francisco es, sencillamente, un hombre solo, tal vez ahora más solo que nunca. Los miles de fieles que, cada miércoles y cada domingo, abarrotan la plaza de San Pedro —en tiempos de Benedicto XVI había que fletar autobuses de jubilados con bocadillo incluido— no se pueden imaginar hasta qué punto Bergoglio sigue aislado y solo ante la resistencia de poderosos sectores de la Curia. Ya no se trata de la oposición manifiesta de los conservadores ante el intento de apertura del Papa hacia divorciados vueltos a casar o parejas gais, ni de la incomodidad de los puristas por su manera de expresarse. Ahora se trata de evitar a toda costa que Bergoglio y el hombre que trajo de lejos para poner fin a la bacanal financiera, el cardenal australiano George Pell, logren su objetivo de convertir al IOR (el Instituto para las Obras de Religión, el banco vaticano) en lo que no ha sido nunca, una institución transparente.
Las filtraciones intentan debilitar a Pell —aireando supuestos dispendios en vuelos, sastrería y sueldo de colaboradores— justo en el momento en que tanto el primer ministro italiano, Matteo Renzi, como el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, han admitido que las negociaciones para terminar con el secreto bancario en el Vaticano están muy avanzadas. Renzi, quien en los últimos días ha llegado a acuerdos fiscales con Suiza, Liechtenstein y Mónaco para eliminar el secreto bancario, ha declarado que “la Santa Sede está interesada en hacer limpieza” en el IOR y que Italia, que siempre se ha estrellado contra los gruesos muros del Vaticano, quiere recuperar “un poco de dinero” de las cuentas de italianos allí depositadas.
También Lombardi ha admitido que las conversaciones con Italia buscan “la transparencia mediante el intercambio de información con fines fiscales”. O lo que es lo mismo, la gran operación de limpieza, iniciada de forma tímida por Benedicto XVI en 2011 y que Francisco continuó cerrando 3.000 cuentas sospechosas y congelando otras 2.000, está por terminar. Y, aunque es posible que el dinero más sucio haya huido ya como alma que lleva el diablo, ciertos sectores de la Curia se resisten a perder esa cierta opacidad que hacía tan atractivo un paraíso fiscal en el corazón de Roma y a la vez tan lejos de Italia.
El método para sembrar la discordia entre Francisco y el cardenal Pell es calcado al que logró aislar primero y doblegar después a Benedicto XVI: la filtración de documentos reservados. “Si se fija”, confía un alto cargo de la secretaría de Estado, “la filtración de los documentos por parte de Paolo Gabriele [el entonces mayordomo de Ratzinger] se inició en 2012 justo cuando el papa Benedicto intentaba reformar el IOR y las filtraciones interesadas de ahora coinciden con la aprobación de los estatutos de la nueva secretaría de Economía. Tanto Ratzinger entonces como Bergoglio ahora perseguían el mismo objetivo, reformar las finanzas vaticanas. Y las filtraciones —tanto las de entonces como las de ahora— buscan el fin contrario: impedirlo. Aquel escándalo provocó un gran sufrimiento a Benedicto XVI y contribuyó a su renuncia; no creo que puedan con Francisco”.
Se cuenta que Jorge Mario Bergoglio, que ha podido leer en el semanario L’Espresso la transcripción de reuniones internas donde altos prelados se quejan del gran poder de George Pell y de la “sovietización” del Vaticano, ha pedido explicaciones al cardenal australiano, a quien al menos hasta ahora llamaba su “ranger”. Pell le ha pedido al Papa que, a pesar de las insidias, se siga fiando de él.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/05/02/actualidad/1399057825_587903.html

http://elpais.com/internacional/2015/03/09/actualidad/1425934055_197178.html

sábado, 21 de febrero de 2015

Cardenal Rodríguez Maradiaga: El hombre fuerte del Papa (y otros miembros de su equipo)


.El Cardenal Rodríguez Maradiaga.


No se arruga ante nadie. En su país, Honduras, viaja con escolta por su lucha contra la corrupción y el narcotráfico. Y una anécdota de los años noventa define su espíritu montaraz. Recién nombrado presidente de un comité económico, padeció el ninguneo de los tecnócratas. «No querían hablar conmigo. Decían que los curas no sabemos economía. Me dije que eso no volvería a pasar y me puse a estudiar economía por mi cuenta». Tanto estudió que Juan Pablo II le encargó analizar la deuda del Tercer Mundo, y acabó convirtiéndose en el azote del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Su nombre sonó dos veces como papable. Hoy es la mano derecha del Papa. Su guardaespaldas intelectual
Salesiano de 72 años, el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga es arzobispo de Tegucigalpa y presidente de Cáritas Internationalis. Coordina el llamado C9, el consejo de nueve cardenales que ayuda al Papa en la reforma de la curia. Cuenta así cómo nació la idea. «En el último cónclave hubo mucho descontento por la información que no le llegaba a Benedicto XVI. El escándalo de Vatileaks sucedió porque el Papa estaba muy aislado. Surgió entre varios cardenales el deseo de que hubiese otra fuente de información, un equipo de cardenales de los cinco continentes que tuviesen acceso directo al Papa sin pasar por el filtro de la Secretaría de Estado». El C9 funciona como una especie de consejo de administración de una gran empresa, al margen de la burocracia vaticana. «El Papa es un flujo volcánico de ideas», explica.
El C9 las canaliza. El objetivo es que el gobierno de la Iglesia esté al cabo de la calle. Por eso se prefieren los sínodos (multitudinarias asambleas de obispos) sobre temas de actualidad, como la familia, antes que los conductos reglamentarios de prefecturas y dicasterios. Es decir, grandes tormentas de ideas antes que las intrigas de la curia. Apasionado de la música clásica, Maradiaga toca el saxofón, el piano y la guitarra; e incluso dirigió una orquesta en el seminario. Estudió Teología, Filosofía, Psicología Clínica y Psicoterapia. Habla seis idiomas y tiene el título de piloto de aviación. ¿Progresista? «Hay poderes a los que no les gusta que se digan ciertas cosas sobre los pobres, sobre las consecuencias de la globalización, sobre la idolatría del dinero, sobre el mercado divinizado que se convierte en una verdadera esclavitud», declaró a La Stampa. Hace unos meses publicó en España su último libro, Sin ética no hay desarrollo (Narcea), en el que arremete contra la política de austeridad. «La austeridad en sí no es una cosa mala», pero hoy, «por la interpretación que se hace en ámbitos políticos y económicos, se ha convertido en una palabrota». Y añade: «Ha provocado una aceleración de la desigualdad con un aumento de la pobreza».
XLSemanal. Señor cardenal, ¿qué planes tiene el Papa para la Iglesia? ¿Nos los puede desvelar usted?
Óscar A. R. Maradiaga. Estoy firmemente convencido de que la Iglesia está ante el umbral de una nueva era. Exactamente igual que hace 50 años, cuando Juan XXIII hizo abrir las puertas y ventanas de la Iglesia para dejar que entrara el aire fresco. El Papa Francisco quiere llevar la Iglesia en la misma dirección hacia la que el Espíritu Santo lo lleva a él: hacia una mayor cercanía con las personas, no entronizado sobre ellas, sino vivo en ellas. La Iglesia, conviene no olvidarlo, no es una institución creada por los hombres, sino obra de Dios. La mano del Señor actuó durante la elección que hicimos en marzo de 2013.
XL. Pero ¿qué puntos concretos persigue el Papa?
Ó.A.R.M. Sobre todo, que el estilo de vida y de liderazgo en la jerarquía eclesiástica sea más sencillo, empezando por los obispos y terminando por los sacerdotes. No podemos quedarnos sentados en nuestros despachos y esperar a que la gente venga a nosotros. Tenemos que ser nosotros los que vayamos a ellos. Es una forma nueva de vernos. Aunque no, en realidad, no es nada nueva. La encontramos en el mensaje de Jesús, pero se nos había olvidado.
XL. ¿Eso significa dar prioridad a la acción pastoral?
Ó.A.R.M. Más acción pastoral que doctrina, sí. La doctrina eclesiástica, la teología, es algo que nos viene dado, pero tenemos que asegurarnos de que somos capaces de llegar con ella a las gentes sencillas. Otra preocupación del Papa es la misericordia, una forma distinta de atender al mundo, especialmente a los que sufren.
XL. Usted habla de Iglesia «de la misericordia», pero algunos la perciben como poco misericordiosa, por ejemplo, con los divorciados que se vuelven a casar...
Ó.A.R.M. Sobre el matrimonio, Cristo dijo: lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre. Es una frase clara y firme. Pero hay muchas formas de interpretarla. Cuando se produce el fracaso de un matrimonio, podemos preguntarnos por ejemplo: ¿realmente estaban los cónyuges unidos en Dios? Es decir, hay mucho margen para una interpretación más profunda. Pero lo que no se puede hacer es ir en la dirección de afirmar que lo que hoy es blanco mañana es negro.
XL. En este sentido, el Papa ha encargado que se consulte a los católicos acerca de la familia, la moral sexual...
Ó.A.R.M. Cuando lo supe, le pregunté al Sumo Pontífice: «¿Por qué otro sínodo sobre la familia? Ya hicimos uno en 1980 y tenemos la hermosa exhortación apostólica Familiaris consortio, de Juan Pablo II, de 1983».
XL. ¿Y qué le respondió el Papa Francisco?
Ó.A.R.M. Que ya han pasado 30 años. Para la mayoría de las personas, la familia de entonces ya no existe. Y es cierto: tenemos separaciones, tenemos familias patchwork, muchos padres y madres solteros, fenómenos como las madres de alquiler, matrimonios sin hijos. Tampoco hay que olvidarse de las parejas del mismo sexo. En 1980 ni siquiera se podía intuir su existencia. Todo esto exige respuestas, soluciones para el mundo de hoy. Y no basta con decir: ya tenemos la doctrina tradicional. Evidentemente, la doctrina tradicional perdurará, pero los retos pastorales exigen respuestas acordes a los tiempos. Y estas respuestas ya no vienen del autoritarismo y el moralismo. ¡No es una 'nueva evangelización', no lo es, no!
XL. Su compañero el cardenal Gerhard Ludwig Müller, en su condición de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, tiene un concepto más elevado de la autoridad de la Iglesia y se muestra contrario a cualquier flexibilización...
Ó.A.R.M. [Ríe]. Lo he leído. Y pensé: «De acuerdo, a lo mejor tienes razón, pero a lo mejor no». Quiero decir que le entiendo: es alemán... sí, tengo que decirlo, alemán; además, es profesor, un profesor alemán de Teología. En su mentalidad solo existen lo correcto y lo equivocado, nada más. Pero yo digo: «El mundo, hermano mío, el mundo no es así. Tienes que ser un poco flexible cuando escuchas otras voces, debes serlo para no limitarte a escucharlas y decir: 'No, aquí hay una pared, un muro'». Creo que llegará a entender otros puntos de vista.
XL. ¿Le ofrecerá su consejo?
Ó.A.R.M. Todavía no hemos hablado. Pero hablaremos, seguro.
XL. Con el Papa sí habla usted. ¿En qué punto se encuentra la reforma estructural que el Sumo Pontífice espera de la comisión que creó con usted y otros siete cardenales?
Ó.A.R.M. ¡Bien, cambiemos de tema! Por supuesto que hay que transformar muchas cosas en la Iglesia. El Papa lo sabe, yo lo sé, y el Colegio Cardenalicio también era consciente de ello. Las estructuras están al servicio de las personas, pero cuando el mundo cambia tan rápidamente también tienen que hacerlo las estructuras de gobierno de la Iglesia, la curia. Es una tarea compleja. Estamos en plena fase de debate, reuniendo consejos y opiniones de expertos. Vamos paso a paso.
XL. La propia administración es el enemigo natural de las reformas administrativas... ¿Está percibiendo usted reservas u oposición por parte de la curia hacia su comisión?
Ó.A.R.M. Sí. Pero en la curia también hay bastantes personas que nos dicen que las cosas no pueden seguir como hasta ahora. La curia no es en absoluto un bloque monolítico. De todas nuestras reflexiones surgirá un nuevo ordenamiento de la curia, que sustituirá a la vigente constitución apostólica Pastor Bonus de Juan Pablo II, del año 1988. Así que no se trata solo de una modificación o una adaptación de este documento, sino de algo completamente nuevo.
XL. ¿No teme que el Papa, con 77 años ya, no tenga tiempo suficiente para llevar a cabo todos estos cambios?
Ó.A.R.M. Creo que, por un lado, ya hemos alcanzado un 'punto de no retorno'. Por el otro, el Papa tiene una energía que no deja de sorprenderme. ¿Sabe?, estuvimos hablando antes del cónclave y me dijo: «Yo ya tengo preparada mi carta de renuncia». Pero luego salió del cónclave elegido Papa y desde entonces está como transformado.
XL. Se llegó a decir que tenía problemas pulmonares.
Ó.A.R.M. Aquello era propaganda negativa con la que alguien del 'círculo interno' del cónclave buscaba perjudicarlo. Una vez, mientras comíamos, me dirigí al futuro Papa y le comenté que se decía que solo tenía un lóbulo pulmonar y que su salud estaba debilitada. Se echó a reír: «¡Qué va! Tuve un quiste. Me lo extirparon... y arreglado». Luego me pasé de mesa en mesa diciendo: «¡Escuchad! Los que decís que Bergoglio solo tiene un pulmón estáis equivocados».
XL. Su estrecha conexión con el Sumo Pontífice hace que los católicos más conservadores lo definan como «un consejero principal demasiado locuaz». A la comisión de la que usted forma parte se la llama la 'banda de los ocho' de Bergoglio. Todo esto es señal de una oposición bastante importante al nuevo Papa.
Ó.A.R.M. Importante quizá, pero no muy numerosa. La mayoría de los católicos están con el Papa. Su rival son las personas que no conocen la realidad. Por ejemplo, en los círculos económicos de Estados Unidos hay un gran revuelo por las críticas al capitalismo expresadas por el Sumo Sacerdote en su encíclica. ¿Y quién dice que el capitalismo sea perfecto? ¿A quién ha afectado la reciente crisis de los mercados? No a los países pobres, sino a la rica Norteamérica, a la rica Europa. Y esta crisis no ha sido una invención de la teología de la liberación ni tampoco consecuencia de la llamada 'opción por los pobres'. El que se equivoca es el que no critica el capitalismo, no el Papa. Pero, mire, lo critican a él y se escandalizan. Yo, por mi parte, simplemente intento hacerle caso a mi conciencia. Francisco siempre ha sido coherente con sus llamamientos a una Iglesia pobre y con su forma de vida, tanto cuando era sacerdote jesuita como luego de arzobispo, o ahora como Papa.
XL. ¿Quiere decir que se opone a las residencias episcopales opulentas o las bañeras de lujo, como la del obispo alemán de Limburgo, apartado de su cargo por el Papa por sus gastos suntuosos en la renovación de su residencia?
Ó.A.R.M. A las personas que, como él o como yo, venimos de Latinoamérica nos cuesta aceptar esas cosas. Una ducha, un inodoro... con eso basta. Al menos le basta a la mayoría de la gente. Y al Papa también, ya sabe que es lo tiene en su apartamento, unas dependencias con solo tres habitaciones. Me gustó mucho una cosa que Francisco dijo en la festividad de Todos los Santos: «Nunca he visto un camión de mudanzas detrás de un cortejo fúnebre».
La mano derecha
El Papa entendió enseguida que al Vaticano le falta agilidad. La curia es mastodóntica: cientos de cardenales, nueve congregaciones, tribunales... Difícil plantar la semilla de cambio en un terreno tan yermo. Además, hay división entre aperturistas liderados por Maradiaga e inmovilistas que cierran filas en torno a Mueller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. La misión encomendada por el Papa a Maradiaga, al que le unen años de amistad, no es tanto servir de pararrayos ante posibles intrigas como tender puentes.
Y el Consejo de los nueve
De la necesidad de rodearse de un equipo cercano surgió la idea del consejo, casi un gabinete ministerial, con reuniones frecuentes (cada pocos meses) para lo que se estila en el Vaticano. Las reuniones del C9 se desarrollan, según el cardenal Monsengwo, «en libertad». Se le da la palabra a todos. Pero el Papa no quiere discursos, sino discusiones y reflexiones. Y sobre todo escucha. Llega el primero y no tiene reparos en pedir consejos o dar indicaciones. Deja las cosas claras para que no haya que 'adivinar' sus intenciones.
Referencia:

domingo, 1 de febrero de 2015

Nadie puede frenar la primavera en el Vaticano


Vientos frescos de cambio soplan en la Ciudad del Vaticano desde la llegada del Papa Francisco. en Marzo de 2013. El Papa quiere transformar la Iglesia. Hacerla pasar de "aduana" a "hospital de campaña". De roca fuerte y poderosa a madre de manos humildes y acogedoras. De los principios innegociables (que eran todos) a la misericordia como referente fundamental, a lo que se supedita todo lo que no sea dogmático, es decir, las verdades del Credo. Sólo así, la Iglesia podrá dar respuestas a las preguntas que se hace la gente. Y sólo así, con el apoyo del pueblo, Francisco podrá vencer las resistencias de sus halcones.

 Nadie puede detener ya la primavera . y,  en su primavera, lo primordial es la misericordia. La suya es una revolución de la ternura. De ahí que, en menos de dos años, se haya ganado el favor y el fervor popular, incluso de los no creyentes.
Si hacemos un recorrido por las sutiles intervenciones del Papa a lo largo de los últimos meses, durante el viaje a Brasil primero y después a Filipinas, veremos que los mensajes están más próximos a lo que piensa la sociedad frente al mensaje enciclopédico y distante de los anteriores Papas.

Los mensajes hablan por sí solos:
1. Sobre los colectivos desterrados por la Iglesia: 
La iglesia ya  no son las élites eclesiásticas, sino los últimos, los desposeídos. El centro es el ser humano  y, en particular, los que se encuentran en la peor de las situaciones. aquellos que desposeídos. 
Esto aplica a los colectivos habitualmente repudiados por la Iglesia.
       * Transexuales: El  24 de enero, recibía a un transexual español, Diego Neria, de 48 años, con su novia Macarena. Le abrazaba y le decía: "Dios quiere a todos sus hijos, estén como estén, y tú eres hijo de Dios y por eso la Iglesia te quiere y te acepta como eres. ¡Claro que eres hijo de la Iglesia!". 
        * Gays y lesbianas: el vuelo de regreso de Brasil, cuando le preguntaron por la cuestión gay, contestó aquello ya famoso de "¿quién soy yo para juzgarlos?". Y añadía: "Las personas homosexuales tienen que ser respetadas, independientemente de su tendencia sexual".
         * Divorciadas:En el mes de abril de 2014, Francisco llamó por teléfono a Jaquelina Lisbona, una divorciada argentina casada en segundas nupcias con un hombre también divorciado, que le había escrito porque su párroco se negaba a darle la comunión. "El divorciado que comulga no está haciendo nada malo", le dijo el Papa.  El 13 de enero el Papa bautizó en la Capilla Sixtina a 32 niños, entre ellos a Giulia, de siete meses e hija de una pareja italiana casada sólo por lo civil, y al hijo de una madre soltera.

2, Las tradicionales contradicciones de la iglesia:

      * Por qué si Dios es amor y todo lo puede, "permite" que personas como ella sufran. 
En un hogar de niños de la calle, en Filipinas,  Glyzelle Palomar, una niña de la calle de 12 años, dio en el clavo al interrogar al Papa, entre lágrimas, sobre una de las grandes contradicciones de la religión católica, por qué si Dios es amor y todo lo puede "permite" que personas como ella sufran. “Hay muchos niños abandonados por sus propios padres, víctimas de muchas cosas terribles como la droga o la prostitución. ¿Por qué Dios permite estas cosas, aunque no sea culpa de los niños? ¿Por qué son tan pocos los que nos vienen a ayudar?”. El Papa la abrazó y admitió haberse quedado sin palabras: “Has hecho la única pregunta que no tiene respuesta”.

      * La presencia de la mujer en la Iglesia:
Lamentó la "demasiado poca" presencia de mujeres en la ceremonia y aseguró que "las mujeres tienen mucho que decirnos" pero la sociedad machista no les deja espacio.

   * La paternidad responsable
Es irresponsable tener más hijos que los que puedan alimentarse y educar con dignidad. Estas declaraciones habrán escocido especialmente a ciertos sectores de la Iglesia y  reabren el eterno debate entorno al uso de métodos anticonceptivos entre los católicos. "Algunos creen, perdonad la expresión, que para ser bueno y católico tenemos que ser como conejos". Y a continuación explicó que los técnicos aconsejan que la media “sea tres por familia” para mantener la población. De un plumazo, el Papa puso en entredicho el principio del  creced y reproducíos.

3. Sobre la pérdida de valores en el mundo actual:

        * Sobre la pérdida de sensibilidad de las sociedades desarrolladas.
En un acto ante jóvenes en la Universidad Santo Tomás de Manila, el Papa dijo unas improvisadas palabras de una hondura y belleza infinitas: “Y no le alcanzaron [a Glyzelle Palomar] las palabras y tuvo que decirlas con lágrimas. Solo cuando seamos capaces de llorar sobre las cosas que has dicho seremos capaces de responder a su pregunta: ¿por qué los niños sufren? Al mundo de hoy le falta la capacidad de llorar. Lloran los marginados, los que han sido dejados de lado, lloran los despreciados, pero aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades no sabemos llorar. Y hay ciertas realidades de la vida que solo se ven con los ojos limpios por las lágrimas”. "Aprended a llorar", exhortó a los jóvenes, a quienes aseguró que quien no aprende a llorar no es un buen cristiano.

    * La ecología y el cambio climático:
El Papa, advirtió de que todo aquel que contribuya a destruir la naturaleza está "traicionando" a Dios. Como administradores de la creación, estamos llamados a hacer de la Tierra un bello jardín para la familia humana. Cuando destruimos nuestros bosques, devastamos nuestro suelo y contaminamos nuestros mares, traicionamos esta noble llamada".
   * El absolutismo de los mercados. 

Francisco ha denunciado "la cultura del descarte y del despilfarro" que, según ha señalado, en el caso de la comida tiene "proporciones inaceptables" y determina situaciones de "miseria y sufrimiento" de miles de familias, con ocasión del 70 aniversario de la Confederación Nacional italianas de los Cultivadores.